domingo, 27 de marzo de 2016

Down of justice, con spoilers.

Después de haberla visto ya dos veces, de mucha conversación sobre ella y de un prudencial tiempo de reflexión, Batman v Superman: Dawn of Justice está muy clara para mí.... Seguro que en posteriores visionados podré sacarle nuevos matices, quizá descubrir algún easter egg del que no me he percatado, pero mi percepción de la película ya es sólida y mi opinión hacia ella está formada. 

Un primer vistazo no exento de cierta responsabilidad, de una tremenda presión autoimpuesta y de una indescriptible sensación de que la película debía ser algo grande. Tenía que serlo.

Antes de verla por primera vez, Batman v Superman ya existía en mi cabeza. De retales de lo que sabíamos, de lo que intuíamos y de lo que yo mismo esperaba o creía que iba a ocurrir, mi mente (y seguro que también mi corazón) había rellenado huecos y había dado forma a un “Sak's Cut” de la película... Algo que solo existía para mí, y que obviamente poco parecido con la realidad iba a tener. Posiblemente el hecho de encontrar una película tan diferente a todo lo que había imaginado, con un tono tan particular y una atmósfera casi melodramática, consiguieron que mi idea de Batman v Superman se hiciera pedazos y que la auténtica película pisoteara sus restos mientras entraba en mi cerebro como un grupo de fuerzas especiales entraría en una casa llena de criminales...
Una experiencia que, no lo voy a negar, fue extrema. Me costaba digerir muchas de las cosas que estaba viendo. De cosas que estaba sintiendo... Las emociones, las personalidades de los personajes, sus relaciones, sus motivaciones…Mis ideas preconcebidas iban siendo sustituidas por la verdad creada por Zack Snyder, y tras dos horas y media de “deconstrucción mental” (por no decir directamente de mindfuck), Batman v Superman estaba marcada en mis neuronas como Batman marca a los malhechores. Mi idea de lo que la película iba a ser ya no era compatible con lo que en realidad era. Y la realidad, si algo tiene, es que a veces duele. Como una bofetada. Como el primer azote a un recién nacido. Pero tras el azote, ese recién nacido llena de aire sus pulmones por primera vez y estalla en llanto. Es solo un breve instante de dolor para aprender algo tan necesario como es respirar.

Batman v Superman es, ante todo, un ejercicio de cine sublime. Técnicamente superior a cualquier otra película de superhéroes anterior, con una fotografía en la que casi cada plano es un lienzo y una iluminación digna de todo elogio. La secuencia de apertura que narra el origen de Batman no puede hacerse mejor, y personalmente me dejó tan impresionado que muy poco podía sorprenderme después de eso. Una banda sonora insertada de forma brillante, fusionada con imágenes casi mudas en las que vemos cómo un niño que lo pierde todo, se convierte en Batman. Poesía en movimiento. 

Tras esto, a modo de flashback y con un cierto toque documental (ese rótulo de “METROPOLIS – EL MUNDO CONOCE A SUPERMAN”), asistimos aposiblemente la mejor escena de la película: la batalla de Metropolis desde la perspectiva de Bruce Wayne, o lo que es lo mismo, el origen del miedo de Batman hacia ese alienígena de poder divino caído del cielo. Con una carga emocional terrible, la escena es intensa, emocionante, con un Ben Affleck inmenso y un innegable paralelismo con desastres reales como el del 11 de Septiembre, que no hacen sino convertir la escena en algo más cercano, real y dramático. 

Pero tras este inicio centrado en presentarnos a Batman, o mejor dicho a su alter ego, comenzamos a ver cómo es Superman 18 meses después de El Hombre de Acero. Un Superman que, siempre velando por la seguridad de la mujer que quiere (una Lois que, como en El Hombre de Acero, vuelve a ser el hilo conductor de la historia de Superman), interviene contra un dictador africano provocando que después haya represalias contra los aldeanos. Hay muertos, y el mundo comienza a plantearse en ese momento si Superman está actuando demasiado unilateralmente, sin responder ante nadie, y si sus acciones no están teniendo quizá demasiadas repercusiones. ¿Debe Superman hacer “cosas de Superman” solo porque puede, o ha de plantearse lo que debe o no hacer? En cualquier caso, queda claro desde el principio que Lois es la conexión de este Superman con la humanidad, y que ese Clark Kent que llega a casa con flores y bolsas de compras es la parte humana del personaje. 

La trama continúa con un claro estilo Chris Terrio, tejiéndose una telaraña de personajes involucrados en un misterio que Bruce y Alfred intentan desentrañar. Portentoso Jeremy Irons como Alfred, el mejor acierto del nuevo casting, cargado de frases intensas y de las únicas cuñas de humor de las que goza la película.

Todo esto lleva la trama de la película a la necesaria aparición de la kryptonita, roca kryptoniana formada durante la terraformación cuyas consecuencias sobre las células de Superman y los suyos son descubiertas por Lex Luthor. Lex Luthor… Qué decir de esta versión del villano por excelencia de Superman. No puedo criticar la interpretación de Jesse Eisenberg, porque es justo lo que me esperaba encontrar y es como actúa este chico siempre que lo he visto. Un punto de histrionismo, mucho tic, en esencia un personaje que te pone nervioso, y con dos actitudes muy diferenciadas en la película. Por un lado, al principio nos brinda un Lex que, siempre sin despojarse de esa personalidad insufrible, sí recuerda al mejor Luthor de los cómics, maquiavélico, brillante, capaz de urdir un plan maestro en el que las vidas humanas no tienen ningún valor para él pero del que logra salir completamente limpio de culpa. Para mí las motivaciones de este Lex para odiar a Superman no son las adecuadas (el trauma de su padre alcohólico y abusador no me parece suficiente), ypor desgracia el personaje se desdibuja y termina por convertirse en un moderno doctor Frankenstein que crea una criatura incontrolable por razones que no puedo tragarme, y con consecuencias que me parecen del todo desproporcionadas. Es, en esencia, como si hubieran querido amalgamar el mejor Luthorbyrneano con el genial Joker de Heath Ledger en The Dark Knight, creando un personaje tridimensional, sí, pero con dos comportamientos como agua y aceite... No se puede ser un genio planificador y un agente del caos. No puedes ser un manipulador en las sombras y un villano de opereta que se expone al mundo. En ese sentido, para mí el personaje falla. 

Volviendo a la trama, todo continúa con pulso firme de cirujano y un tempo perfecto (lento, pero el necesario) hasta el que, en mi opinión, es el punto de inflexión de la película: la explosión del Capitolio. El colofón del plan de Lex Luthor para hacer parecer a Superman un peligro a los ojos del mundo, es también la conclusión de la parte más realista de la película, y el momento en el que la pelea entre Superman y Batman y todo lo que viene después, se precipita. Bellísima la imagen de Superman entre las llamas de la explosión, el rostro de Cavill reflejando una serena decepción, como si pensara: "creo que la cagué. Pero… una vez más, no puedo evitar la impresión de ver a un Superman muy desconectado de la humanidad. Hastiado, quizá quemado porque por más que se esfuerce por hacer el bien, parece que nunca llueva a gusto de todos. Pero si algo negativo podemos achacarle al Superman de esta película, aparte de su parquedad de palabras, es un marcado hieratismo cuando lleva el traje, que contrasta con su gran humanidad e idealismo cuando es el Clark Kent periodista y, sobre todo, el Clark Kent enamorado de Lois Lane. Este Superman salva a personas en la película, sí, pero nunca lo vemos cercano, ni accesible. Lo vemos un dios entre los hombres. No veo a un Superman haciendo rescates, veo a un dios obrando milagros. Y no dudo que esto es precisamente lo que querían mostrarnos, esa idea de que Superman es un ser casi divino en la Tierra y Clark Kent su parte humana, pero por momentos el personaje queda casi transformado en una suerte de Dr. Manhattan de Watchmen. Quizá acertadamente, ya que toda la película bebe de un marcado tono y estilo de aquel film también de Snyder. 

Pero antes de pasar al último acto, hablemos del personaje que aun no hemos tocado: Batman. Supongo que los fans del murciélago habrán despejado sus dudas acerca de si Ben Affleck sería o no un buen Batman. Si es mejor o peor que Bale o Keaton, será una cuestión de gustos personales, pero mi percepción de Batffleck ha sido muy buena. Como Bruce Wayne compone un personaje multifacético, desde su primera escena en Metropolis en la que demuestra que es todo un héroe aun sin la capucha, hasta el Bruce más quemado con el mundo y decidido a acabar con Superman, pasando por el playboy con un punto divertido que acude a fiestas y flirtea con Diana Prince, de la que luego hablaremos. Y como Batman… bueno, como Batman, el traje y el CGI hacen el resto. La presencia física de Affleck está fuera de toda discusión, y este Batman se mueve de maravilla. Ahora bien, aunque me gusta la potencia física y la contundencia de sus peleas, no me gusta que este Batman mate sin contemplaciones. No sé si esto es algo que decepcionará a los fans puristas o si lo pasarán por alto, pero señores, este Batman tiene un buenbody count en la película, se los aseguro. 

Y ahora vamos al meollo. El versus. 

Desde el principio de la producción, siempre nos han vendido Batman v Superman como una lucha de ideales. Negro y azul. El día contra la noche. El hijo de Krypton contra el murciélago de Gotham.Clark Kent conoce de las actividades del justiciero de Gotham y hasta le da un ultimátum como Superman, con lo que la tensión entre ambos es evidente. Pero a la postre, el tan esperado combate entre Superman y Batman (a todas luces espectacular, eso por descontado), no termina siendo un choque de ideales, sino que está contaminado por algo tan simple como el secuestro de la madre de Clark. De no ser por ello, posiblemente Superman jamás habría ido a por Batman, y menos con intención de derribarlo o mucho menos aún de matarlo. Así que al final no es una pelea entre dos héroes con formas diferentes de entender la justicia, sino el resultado de la manipulación de Lex Luthor y de la poca capacidad de este Batman de escuchar antes de atacar.

Respecto al combate, es puro espectáculo. No negaré que la paliza que recibe Superman es dolorosa por la parte que me toca, y que no creo que sea justo para nadie que sea el kryptoniano el que pierda un combate que debería haber terminado en tablas... Podríamos justificar que, en realidad, Superman no quiere matar a Batman. Ni siquiera aunque su madre esté en juego. Pero lo cierto es que el hombre de acero cae dos veces en la misma trampa de la granada de kryptonita, recibe palos hasta en el permiso de conducir, y le parten un lavabo en la cabeza como en una pelea entre borrachos en un bar. No es un combate con honor, ni con equidad. Es una paliza guarra con un claro vencedor. 

Respecto al motivo por el que Batman no mata a Superman en ese mismo instante solo porque éste pronuncie el nombre “Martha”, no negaré que me pareció una tontería. ¿Como tu mamá y la mía se llaman igual, ya no puedo matarte? En esencia la escena nos dice eso, aunque podemos ir más allá y entender entre líneas que Batman comprende que Superman no es un alienígena, sino un hombre. Pero esto se me desmorona porque, en el momento previo a casi atravesarle con la lanza de kryptonita, Batman lleva a Superman a rastras mientras le dice “seguro que tus padres te decían que eras especial”, así que al bueno de Bruce ya se le había pasado por la cabeza que Superman se hubiera criado como un hombre antes de que le llegue la confirmación de que el alienígena tiene mamá.

Sea como sea, desde ese momento de la película dejamos el versus de lado y pasamos al último acto, al del “todos contra Doomsday”. Habiendo perdido el juego que él mismo había ideado, este nuevo Lex saca su faceta más incomprensible y libera al monstruo que ha creado y que no puede controlar, y que de hecho lo primero que hace cuando emerge de su crisálida es intentar matarlo. Algo que impide el propio Superman comenzando así un largo combate en el que el CGI es el auténtico protagonista, y durante el cual encontramos algunos momentos que, personalmente, me sobran, como por ejemplo la explosión de los misiles y el momento “Superman disecado”, que de tan puro cómic que es, queda hasta raro metido en la película y se convierte casi en un anticlímax. 

Del aspecto de Doomsday no puedo decir demasiado. Conforme va evolucionando va pareciéndose más al del cómic, aunque nunca dejas de tener la sensación de estar viendo al fruto de una noche de pasión entre Abominación y un orco de El señor de los anillos pasado de esteroides. No obstante, Doomsday funciona como elemento destructivo irracional e imparable, licencias aparte. 

Es en esta parte de la batalla final donde hace su aparición Wonder Woman, que no Diana Prince, la cual ha ido teniendo varias escenas durante la película compartiendo plano con Bruce Wayne brindándonos escenas muy a lo James Bond, en las que Gal Gadot se nos presenta casi como una sexy y enigmática femme fatal. Como Wonder Woman, hay que admitir que la chica convence.Más allá de la orgía CGI, Gal se mueve bien y su expresividad es más que correcta. Hay momentos en los que la vemos disfrutar con la batalla, algo muy en consonancia con una guerrera como Wonder Woman. Me ha convencido, aunque no diría tanto como que se roba la película, como muchos han afirmado. No creo que haya sido una sorpresa ni para bien ni para mal, y por lo que hemos visto en los trailers es justo la Wonder Woman que esperábamos ver. Lo peor es que la sorpresa de ver a la Trinidad junta por primera vez queda arruinada por aquel tráiler 2 que cada vez se antoja más improcedente. Con todo, el poderío visual que irradia esta imagen, está fuera de toda duda. Es más que una imagen, es un icono. 

Y llegamos al épico final. El momento en el que la banda sonora, omnipresente en toda la película y fusionada a la perfección con las imágenes, se convierte en protagonista del momento más bello del film, y del único con el que (en mi segundo visionado mucho más inmersivo) me he emocionado:

“Este es mi mundo… TÚ eres mi mundo”.

Con esta frase a Lois, este Superman pone de manifiesto quién es. Un dios entre los hombres, pero en definitiva un ser anclado a la humanidad por algo tan puro como el amor. Amor por su madre, por la que es capaz de postrarse ante su enemigo y comportarse como un niño atemorizado. Pero sobre todo amor por su pareja, por la que no duda en dar su vida para acabar con la del monstruo que podría matarla. Podemos extraer muchas lecturas de ese último acto de noble sacrificio de Superman, estéticamente hermosísimo y con una carga emocional tremenda. Pero yo les planteo una pregunta: ¿da Superman su vida por la humanidad, o solo por Lois? ¿Es su sacrificio el acto de un héroe que muere por su mundo, o lo que haría cualquier hombre enamorado? Ahí lo dejo…

Tras la muerte de Superman, durante un par de minutos no estamos en un cine: estamos en un museo en el que cada plano es un cuadro, una obra maestra. La bajada de Superman por parte de Batman (todo un "Descenso de la cruz"), una desconsolada Lois Lane, Wonder Woman sintiendo la pérdida de ese noble guerrero al que apenas acaba de conocer… las imágenes no pueden ser más hermosas, ni más mesiánicas. Una vez más vuelve a darse una vuelta de tuerca a la idea de un Superman divino que muere por nosotros. Una idea que personalmente no me termina de convencer. Cuando Superman murió en los cómics, la gente lloró la pérdida de su héroe. Porque ya era un héroe querido. Aquí, es a través de su muerte cuando se convierte en alguien unánimemente aclamado. Un precio muy caro para inspirar a la gente, pero sin duda algo que encaja dentro del contexto más amargo de esta película. 

Y así llegamos a lo que podríamos considerar el epílogo; los funerales de Clark Kent y Superman, presentados a la vez de forma paralela, el primero muy modesto y casi sin asistentes, mientras que el segundo es una ceremonia militar con honores. Precioso el ataúd vacío de Superman contrastando con la sencillez de la caja de madera en la que reposa el cuerpo del chico de Kansas. Pero entre la emoción de este final amargo, no falta un pequeño atisbo a lo que está por venir. Bruce, firmemente decidido a no fallar a Superman en su muerte como le falló en vida (palabras que ponen en relieve cómo ha cambiado la opinión de Batman acerca de Superman), pidiendo a Diana que le ayude a encontrar a los que son como ella para luchar contra lo que está por venir. ¿Y qué está por venir? Pues según apunta Lex Luthor en la prisión, la llegada de “alguien” que, desde las estrellas, ha sabido que “el dios ha muerto”. Una disimulada referencia a Darkseid que los fans de DC captarán enseguida, pero que pasará desapercibida para los no iniciados. En cualquier caso, uno se pregunta cómo Lex sabe lo que está por venir. ¿Quizá por los conocimientos que le mostró la nave kryptoniana en la que se coló como Pedro por su casa?

Y por último, el plano que pretende aliviar el dolor de los fans de Superman: la tierra sobre el ataúd de Clark comienza a levitar igual que la nieve del ártico lo hacía cuando Superman clavaba el puño listo para volar. ¿Superman está muerto? No, claro que no. No del todo, al menos. Esto requerirá mucha explicación en la próxima película (sobre todo en lo que a Clark concierne, porque si bien Superman es un ser de otro planeta y su regreso, aunque extraordinario, podría justificarse... ¿cómo explicar el regreso de entre los muertos del reportero?), pero todo parece que estamos ante un Superman potencialmente inmortal. Una explosión nuclear no acaba con él. Que le atraviesen el corazón, tampoco. En cambio,el cuello del General Zod sigue roto y bien roto, así que está claro que un kryptoniano sí es mortal.¿Es Superman diferente? ¿La exposición al Sol durante 34 años le ha hecho mucho más fuerte? Preguntas que no encontrarán respuesta hasta la Justice  League, por lo que una vez más, habrá que esperar a otra película para ver cómo termina la historia. 

No quiero olvidarme en este comentario de los easter eggs que aparecen aquí y allá en la película. Hay muchos, pero voy a centrarme en las apariciones de los futuros miembros de la Liga de la Justicia. No es que me guste que los cameos terminen siendo a través de un archivo de vídeo encriptado, pero al ver la película por segunda vez, entiendo que es la mejor forma de presentar que estos otros seres existen, que están por ahí, pero dejando el protagonismo de esta historia a Superman, Batman y Wonder Woman. Decepciona un poco el cameo de Momoa como Aquaman, del que esperaba un poquito más de presencia. Me sorprende que en cambio Cyborg tenga más segundos en pantalla, posiblemente para relacionar su origen con la Madre Caja y por tanto con Apokolips y Darkseid. Y en cuanto al de Flash… no hay por dónde cogerlo. Parece que Zack Snyder hubiera hecho venir a Ezra Miller al set de rodaje sin avisarle, vestido con su propia ropa y sin caracterizar. Imposible ver a Barry Allen...

Pero todavía más hardcore es lo que yo llamo el “momento Injustice” de la película. Sabréis a qué me refiero; la tan comentada visión apocalíptica en la que Batman va con look guerrillero y termina apresado por Superman. Los que vimos todos los trailers prácticamente habíamos visto la escena completa, solo que Superman se muestra mucho más cruel, los Parademonios se ven mucho más claramente, y Batman termina muriendo a manos de Superman como lo hacía el Joker en el cómic, después de que Superman le diga que “ella era mi mundo y tú me la arrebataste”. Pero el auténtico what the fuck viene cuando, después de esta escena, Bruce despierta en la baticueva y recibe la visita fugaz de Flash (con su traje, muy Injustice inspired), para darle una aterradora advertencia:que hace bien en temer a Superman, que Lois Lane es la clave, que la salve, y se lamenta de haber llegado demasiado pronto.

Este pegote de escena no aporta absolutamente nada a la trama salvo un mar de dudas. ¿A cuento de qué ha venido la visión de Bruce? ¿Ha sido un sueño? ¿Algo inducido? ¿Y por quién? Demasiado elaborado para serlo. Elementos como el ejército de Superman, la conexión con Apokolips o la importancia de Lois Lane son muy concretos para ser producto de la fantasía del murciélago. Y la posterior visita de Flash solo suscita todavía más cuestiones. ¿De dónde viene ese Flash? Si es el Flash del futuro para advertir a Bruce de que Superman es un peligro, amigos, ESTAMOS JODIDOS. No quiero un Superman que viva en equilibrio sobre la cuerda floja y al que solo Lois Lane separe de convertirse en un villano. Injustice es una tierra alternativa, no la línea de continuidad de Superman. Solo es uno de los múltiples escenarios del multiverso DC. Tal vez Flash se haya equivocado de receptor del mensaje y no fuera ese Bruce ni esa Tierra a donde quería ir, porque si lo que insinúa esa visita es que el Superman del DCEU es potencialmente el Superman de Injustice… mal vamos. Muy, pero muy mal. Aunque también puede ser que toda esa escena (que, insisto, podríamos eliminar por completo y no tendría ningún tipo de impacto en la película) solo sea una excusa para meter una escenita a lo Injustice, porque en WB saben que a la gente le gusta Injustice. Proceda o no. 

Para terminar, una reflexión. 

Batman v Superman no es una película sencilla. Ni al uso. No solo se aleja del “tono Marvel”, sino que incluso se aproxima más al de Watchmen que al de Man of Steel. Crudeza, melancolía, violencia, amargura, miedo… Sentimientos muy humanos que rara vez tienen cabida en un género como el de superhéroes, y que convierten esta historia en algo arriesgado y transgresor. En mi opinión, en algo demasiado arriesgado y transgresor en algunos aspectos, mientras que en otros continúa anclada a alguno de los puros clichés del cómic.

Lo mejor, un aspecto visual y técnico absolutamente maravilloso con una fotografía impecable, aunque peca de usar en exceso una atmósfera oscura y lluviosa. Una banda sonora que engrandece la de la anterior película y brinda momentos emotivos junto con otros muy intensos y rockeros, además del gran momentazo final“This is my world” que, en fusión con la imagen que acompaña, se convierte en una escena inolvidable. Y también el tempo y el montaje, en especial en su primera mitad, todo perfectamente narrado y conducido. 

Lo peor, encontrarnos a un Superman que no parece haber evolucionado nada desde Man of Steel. Terminó la anterior película con él aceptando ser Superman y en ésta esperábamos verlo comportarse como tal, pero como decía yo he visto más a un Dr. Manhattan y a un héroe romántico que a un Superman cercano como el de los cómics. También la improcedente escena “Injustice”, que te deja tantas y tan preocupantes preguntas que, si por mí fuera, estaría fuera del metraje. Y sobre todo, el tener que volver a esperar a otra película para que la historia continúe. La Liga está a la vuelta de la esquina y Superman está “muerto”. ¿Cuánto tiempo lo tendremos fuera de pantalla? Habrá que esperar. 

Con todo, está claro que Batman v Superman consigue abrir con éxito la puerta para un universo compartido que ya está ahí, presentando personajes y consolidándolos de cara al futuro del universo DC. Un universo DC quizá mucho más oscuro de lo que me había imaginado, mucho más amargo de lo que me habría gustado, pero con todos los elementos necesarios para desarrollarse a medio plazo. No lo negaré, la película adquiere matices nuevos y mejores cuando la vuelves a ver, y seguro que aun mejorará con sucesivos visionados, pero no me ha tocado el corazón como sí hicieron otras. Le sobra Watchmen y le falta DC. Pero estoy convencido de que, con el tiempo, quedará como una suerte de lo que fue El Imperio Contraataca en el universo Star Wars, el necesario episodio más trágico y oscuro de una saga que terminará con el triunfo de la luz. No espero menos de un universo en el que existe Superman.

Sakbeat.

jueves, 24 de marzo de 2016

Down of justice, con spoilers.

Después de haberla visto ya dos veces, de mucha conversación sobre ella y de un prudencial tiempo de reflexión, Batman v Superman: Dawn of Justice está muy clara para mí.... Seguro que en posteriores visionados podré sacarle nuevos matices, quizá descubrir algún easter egg del que no me he percatado, pero mi percepción de la película ya es sólida y mi opinión hacia ella está formada. 

Un primer vistazo no exento de cierta responsabilidad, de una tremenda presión autoimpuesta y de una indescriptible sensación de que la película debía ser algo grande. Tenía que serlo.

Antes de verla por primera vez, Batman v Superman ya existía en mi cabeza. De retales de lo que sabíamos, de lo que intuíamos y de lo que yo mismo esperaba o creía que iba a ocurrir, mi mente (y seguro que también mi corazón) había rellenado huecos y había dado forma a un “Sak's Cut” de la película... Algo que solo existía para mí, y que obviamente poco parecido con la realidad iba a tener. Posiblemente el hecho de encontrar una película tan diferente a todo lo que había imaginado, con un tono tan particular y una atmósfera casi melodramática, consiguieron que mi idea de Batman v Superman se hiciera pedazos y que la auténtica película pisoteara sus restos mientras entraba en mi cerebro como un grupo de fuerzas especiales entraría en una casa llena de criminales...
Una experiencia que, no lo voy a negar, fue extrema. Me costaba digerir muchas de las cosas que estaba viendo. De cosas que estaba sintiendo... Las emociones, las personalidades de los personajes, sus relaciones, sus motivaciones…Mis ideas preconcebidas iban siendo sustituidas por la verdad creada por Zack Snyder, y tras dos horas y media de “deconstrucción mental” (por no decir directamente de mindfuck), Batman v Superman estaba marcada en mis neuronas como Batman marca a los malhechores. Mi idea de lo que la película iba a ser ya no era compatible con lo que en realidad era. Y la realidad, si algo tiene, es que a veces duele. Como una bofetada. Como el primer azote a un recién nacido. Pero tras el azote, ese recién nacido llena de aire sus pulmones por primera vez y estalla en llanto. Es solo un breve instante de dolor para aprender algo tan necesario como es respirar.

Batman v Superman es, ante todo, un ejercicio de cine sublime. Técnicamente superior a cualquier otra película de superhéroes anterior, con una fotografía en la que casi cada plano es un lienzo y una iluminación digna de todo elogio. La secuencia de apertura que narra el origen de Batman no puede hacerse mejor, y personalmente me dejó tan impresionado que muy poco podía sorprenderme después de eso. Una banda sonora insertada de forma brillante, fusionada con imágenes casi mudas en las que vemos cómo un niño que lo pierde todo, se convierte en Batman. Poesía en movimiento. 

Tras esto, a modo de flashback y con un cierto toque documental (ese rótulo de “METROPOLIS – EL MUNDO CONOCE A SUPERMAN”), asistimos aposiblemente la mejor escena de la película: la batalla de Metropolis desde la perspectiva de Bruce Wayne, o lo que es lo mismo, el origen del miedo de Batman hacia ese alienígena de poder divino caído del cielo. Con una carga emocional terrible, la escena es intensa, emocionante, con un Ben Affleck inmenso y un innegable paralelismo con desastres reales como el del 11 de Septiembre, que no hacen sino convertir la escena en algo más cercano, real y dramático. 

Pero tras este inicio centrado en presentarnos a Batman, o mejor dicho a su alter ego, comenzamos a ver cómo es Superman 18 meses después de El Hombre de Acero. Un Superman que, siempre velando por la seguridad de la mujer que quiere (una Lois que, como en El Hombre de Acero, vuelve a ser el hilo conductor de la historia de Superman), interviene contra un dictador africano provocando que después haya represalias contra los aldeanos. Hay muertos, y el mundo comienza a plantearse en ese momento si Superman está actuando demasiado unilateralmente, sin responder ante nadie, y si sus acciones no están teniendo quizá demasiadas repercusiones. ¿Debe Superman hacer “cosas de Superman” solo porque puede, o ha de plantearse lo que debe o no hacer? En cualquier caso, queda claro desde el principio que Lois es la conexión de este Superman con la humanidad, y que ese Clark Kent que llega a casa con flores y bolsas de compras es la parte humana del personaje. 

La trama continúa con un claro estilo Chris Terrio, tejiéndose una telaraña de personajes involucrados en un misterio que Bruce y Alfred intentan desentrañar. Portentoso Jeremy Irons como Alfred, el mejor acierto del nuevo casting, cargado de frases intensas y de las únicas cuñas de humor de las que goza la película.

Todo esto lleva la trama de la película a la necesaria aparición de la kryptonita, roca kryptoniana formada durante la terraformación cuyas consecuencias sobre las células de Superman y los suyos son descubiertas por Lex Luthor. Lex Luthor… Qué decir de esta versión del villano por excelencia de Superman. No puedo criticar la interpretación de Jesse Eisenberg, porque es justo lo que me esperaba encontrar y es como actúa este chico siempre que lo he visto. Un punto de histrionismo, mucho tic, en esencia un personaje que te pone nervioso, y con dos actitudes muy diferenciadas en la película. Por un lado, al principio nos brinda un Lex que, siempre sin despojarse de esa personalidad insufrible, sí recuerda al mejor Luthor de los cómics, maquiavélico, brillante, capaz de urdir un plan maestro en el que las vidas humanas no tienen ningún valor para él pero del que logra salir completamente limpio de culpa. Para mí las motivaciones de este Lex para odiar a Superman no son las adecuadas (el trauma de su padre alcohólico y abusador no me parece suficiente), ypor desgracia el personaje se desdibuja y termina por convertirse en un moderno doctor Frankenstein que crea una criatura incontrolable por razones que no puedo tragarme, y con consecuencias que me parecen del todo desproporcionadas. Es, en esencia, como si hubieran querido amalgamar el mejor Luthorbyrneano con el genial Joker de Heath Ledger en The Dark Knight, creando un personaje tridimensional, sí, pero con dos comportamientos como agua y aceite... No se puede ser un genio planificador y un agente del caos. No puedes ser un manipulador en las sombras y un villano de opereta que se expone al mundo. En ese sentido, para mí el personaje falla. 

Volviendo a la trama, todo continúa con pulso firme de cirujano y un tempo perfecto (lento, pero el necesario) hasta el que, en mi opinión, es el punto de inflexión de la película: la explosión del Capitolio. El colofón del plan de Lex Luthor para hacer parecer a Superman un peligro a los ojos del mundo, es también la conclusión de la parte más realista de la película, y el momento en el que la pelea entre Superman y Batman y todo lo que viene después, se precipita. Bellísima la imagen de Superman entre las llamas de la explosión, el rostro de Cavill reflejando una serena decepción, como si pensara: "creo que la cagué. Pero… una vez más, no puedo evitar la impresión de ver a un Superman muy desconectado de la humanidad. Hastiado, quizá quemado porque por más que se esfuerce por hacer el bien, parece que nunca llueva a gusto de todos. Pero si algo negativo podemos achacarle al Superman de esta película, aparte de su parquedad de palabras, es un marcado hieratismo cuando lleva el traje, que contrasta con su gran humanidad e idealismo cuando es el Clark Kent periodista y, sobre todo, el Clark Kent enamorado de Lois Lane. Este Superman salva a personas en la película, sí, pero nunca lo vemos cercano, ni accesible. Lo vemos un dios entre los hombres. No veo a un Superman haciendo rescates, veo a un dios obrando milagros. Y no dudo que esto es precisamente lo que querían mostrarnos, esa idea de que Superman es un ser casi divino en la Tierra y Clark Kent su parte humana, pero por momentos el personaje queda casi transformado en una suerte de Dr. Manhattan de Watchmen. Quizá acertadamente, ya que toda la película bebe de un marcado tono y estilo de aquel film también de Snyder. 

Pero antes de pasar al último acto, hablemos del personaje que aun no hemos tocado: Batman. Supongo que los fans del murciélago habrán despejado sus dudas acerca de si Ben Affleck sería o no un buen Batman. Si es mejor o peor que Bale o Keaton, será una cuestión de gustos personales, pero mi percepción de Batffleck ha sido muy buena. Como Bruce Wayne compone un personaje multifacético, desde su primera escena en Metropolis en la que demuestra que es todo un héroe aun sin la capucha, hasta el Bruce más quemado con el mundo y decidido a acabar con Superman, pasando por el playboy con un punto divertido que acude a fiestas y flirtea con Diana Prince, de la que luego hablaremos. Y como Batman… bueno, como Batman, el traje y el CGI hacen el resto. La presencia física de Affleck está fuera de toda discusión, y este Batman se mueve de maravilla. Ahora bien, aunque me gusta la potencia física y la contundencia de sus peleas, no me gusta que este Batman mate sin contemplaciones. No sé si esto es algo que decepcionará a los fans puristas o si lo pasarán por alto, pero señores, este Batman tiene un buenbody count en la película, se los aseguro. 

Y ahora vamos al meollo. El versus. 

Desde el principio de la producción, siempre nos han vendido Batman v Superman como una lucha de ideales. Negro y azul. El día contra la noche. El hijo de Krypton contra el murciélago de Gotham.Clark Kent conoce de las actividades del justiciero de Gotham y hasta le da un ultimátum como Superman, con lo que la tensión entre ambos es evidente. Pero a la postre, el tan esperado combate entre Superman y Batman (a todas luces espectacular, eso por descontado), no termina siendo un choque de ideales, sino que está contaminado por algo tan simple como el secuestro de la madre de Clark. De no ser por ello, posiblemente Superman jamás habría ido a por Batman, y menos con intención de derribarlo o mucho menos aún de matarlo. Así que al final no es una pelea entre dos héroes con formas diferentes de entender la justicia, sino el resultado de la manipulación de Lex Luthor y de la poca capacidad de este Batman de escuchar antes de atacar.

Respecto al combate, es puro espectáculo. No negaré que la paliza que recibe Superman es dolorosa por la parte que me toca, y que no creo que sea justo para nadie que sea el kryptoniano el que pierda un combate que debería haber terminado en tablas... Podríamos justificar que, en realidad, Superman no quiere matar a Batman. Ni siquiera aunque su madre esté en juego. Pero lo cierto es que el hombre de acero cae dos veces en la misma trampa de la granada de kryptonita, recibe palos hasta en el permiso de conducir, y le parten un lavabo en la cabeza como en una pelea entre borrachos en un bar. No es un combate con honor, ni con equidad. Es una paliza guarra con un claro vencedor. 

Respecto al motivo por el que Batman no mata a Superman en ese mismo instante solo porque éste pronuncie el nombre “Martha”, no negaré que me pareció una tontería. ¿Como tu mamá y la mía se llaman igual, ya no puedo matarte? En esencia la escena nos dice eso, aunque podemos ir más allá y entender entre líneas que Batman comprende que Superman no es un alienígena, sino un hombre. Pero esto se me desmorona porque, en el momento previo a casi atravesarle con la lanza de kryptonita, Batman lleva a Superman a rastras mientras le dice “seguro que tus padres te decían que eras especial”, así que al bueno de Bruce ya se le había pasado por la cabeza que Superman se hubiera criado como un hombre antes de que le llegue la confirmación de que el alienígena tiene mamá.

Sea como sea, desde ese momento de la película dejamos el versus de lado y pasamos al último acto, al del “todos contra Doomsday”. Habiendo perdido el juego que él mismo había ideado, este nuevo Lex saca su faceta más incomprensible y libera al monstruo que ha creado y que no puede controlar, y que de hecho lo primero que hace cuando emerge de su crisálida es intentar matarlo. Algo que impide el propio Superman comenzando así un largo combate en el que el CGI es el auténtico protagonista, y durante el cual encontramos algunos momentos que, personalmente, me sobran, como por ejemplo la explosión de los misiles y el momento “Superman disecado”, que de tan puro cómic que es, queda hasta raro metido en la película y se convierte casi en un anticlímax. 

Del aspecto de Doomsday no puedo decir demasiado. Conforme va evolucionando va pareciéndose más al del cómic, aunque nunca dejas de tener la sensación de estar viendo al fruto de una noche de pasión entre Abominación y un orco de El señor de los anillos pasado de esteroides. No obstante, Doomsday funciona como elemento destructivo irracional e imparable, licencias aparte. 

Es en esta parte de la batalla final donde hace su aparición Wonder Woman, que no Diana Prince, la cual ha ido teniendo varias escenas durante la película compartiendo plano con Bruce Wayne brindándonos escenas muy a lo James Bond, en las que Gal Gadot se nos presenta casi como una sexy y enigmática femme fatal. Como Wonder Woman, hay que admitir que la chica convence.Más allá de la orgía CGI, Gal se mueve bien y su expresividad es más que correcta. Hay momentos en los que la vemos disfrutar con la batalla, algo muy en consonancia con una guerrera como Wonder Woman. Me ha convencido, aunque no diría tanto como que se roba la película, como muchos han afirmado. No creo que haya sido una sorpresa ni para bien ni para mal, y por lo que hemos visto en los trailers es justo la Wonder Woman que esperábamos ver. Lo peor es que la sorpresa de ver a la Trinidad junta por primera vez queda arruinada por aquel tráiler 2 que cada vez se antoja más improcedente. Con todo, el poderío visual que irradia esta imagen, está fuera de toda duda. Es más que una imagen, es un icono. 

Y llegamos al épico final. El momento en el que la banda sonora, omnipresente en toda la película y fusionada a la perfección con las imágenes, se convierte en protagonista del momento más bello del film, y del único con el que (en mi segundo visionado mucho más inmersivo) me he emocionado:

“Este es mi mundo… TÚ eres mi mundo”.

Con esta frase a Lois, este Superman pone de manifiesto quién es. Un dios entre los hombres, pero en definitiva un ser anclado a la humanidad por algo tan puro como el amor. Amor por su madre, por la que es capaz de postrarse ante su enemigo y comportarse como un niño atemorizado. Pero sobre todo amor por su pareja, por la que no duda en dar su vida para acabar con la del monstruo que podría matarla. Podemos extraer muchas lecturas de ese último acto de noble sacrificio de Superman, estéticamente hermosísimo y con una carga emocional tremenda. Pero yo os planteo una pregunta: ¿da Superman su vida por la humanidad, o solo por Lois? ¿Es su sacrificio el acto de un héroe que muere por su mundo, o lo que haría cualquier hombre enamorado? Ahí lo dejo…

Tras la muerte de Superman, durante un par de minutos no estamos en un cine: estamos en un museo en el que cada plano es un cuadro, una obra maestra. La bajada de Superman por parte de Batman (todo un "Descenso de la cruz"), una desconsolada Lois Lane, Wonder Woman sintiendo la pérdida de ese noble guerrero al que apenas acaba de conocer… las imágenes no pueden ser más hermosas, ni más mesiánicas. Una vez más vuelve a darse una vuelta de tuerca a la idea de un Superman divino que muere por nosotros. Una idea que personalmente no me termina de convencer. Cuando Superman murió en los cómics, la gente lloró la pérdida de su héroe. Porque ya era un héroe querido. Aquí, es a través de su muerte cuando se convierte en alguien unánimemente aclamado. Un precio muy caro para inspirar a la gente, pero sin duda algo que encaja dentro del contexto más amargo de esta película. 

Y así llegamos a lo que podríamos considerar el epílogo; los funerales de Clark Kent y Superman, presentados a la vez de forma paralela, el primero muy modesto y casi sin asistentes, mientras que el segundo es una ceremonia militar con honores. Precioso el ataúd vacío de Superman contrastando con la sencillez de la caja de madera en la que reposa el cuerpo del chico de Kansas. Pero entre la emoción de este final amargo, no falta un pequeño atisbo a lo que está por venir. Bruce, firmemente decidido a no fallar a Superman en su muerte como le falló en vida (palabras que ponen en relieve cómo ha cambiado la opinión de Batman acerca de Superman), pidiendo a Diana que le ayude a encontrar a los que son como ella para luchar contra lo que está por venir. ¿Y qué está por venir? Pues según apunta Lex Luthor en la prisión, la llegada de “alguien” que, desde las estrellas, ha sabido que “el dios ha muerto”. Una disimulada referencia a Darkseid que los fans de DC captarán enseguida, pero que pasará desapercibida para los no iniciados. En cualquier caso, uno se pregunta cómo Lex sabe lo que está por venir. ¿Quizá por los conocimientos que le mostró la nave kryptoniana en la que se coló como Pedro por su casa?

Y por último, el plano que pretende aliviar el dolor de los fans de Superman: la tierra sobre el ataúd de Clark comienza a levitar igual que la nieve del ártico lo hacía cuando Superman clavaba el puño listo para volar. ¿Superman está muerto? No, claro que no. No del todo, al menos. Esto requerirá mucha explicación en la próxima película (sobre todo en lo que a Clark concierne, porque si bien Superman es un ser de otro planeta y su regreso, aunque extraordinario, podría justificarse... ¿cómo explicar el regreso de entre los muertos del reportero?), pero todo parece que estamos ante un Superman potencialmente inmortal. Una explosión nuclear no acaba con él. Que le atraviesen el corazón, tampoco. En cambio,el cuello del General Zod sigue roto y bien roto, así que está claro que un kryptoniano sí es mortal.¿Es Superman diferente? ¿La exposición al Sol durante 34 años le ha hecho mucho más fuerte?Preguntas que no encontrarán respuesta hasta la Justice  League, por lo que una vez más, habrá que esperar a otra película para ver cómo termina la historia. 

No quiero olvidarme en este comentario de loseaster eggs que aparecen aquí y allá en la película. Hay muchos, pero voy a centrarme en las apariciones de los futuros miembros de la Liga de la Justicia. No es que me guste que los cameos terminen siendo a través de un archivo de vídeo encriptado, pero al ver la película por segunda vez, entiendo que es la mejor forma de presentar que estos otros seres existen, que están por ahí, pero dejando el protagonismo de esta historia a Superman, Batman y Wonder Woman. Decepciona un poco el cameo de Momoa como Aquaman, del que esperaba un poquito más de presencia. Me sorprende que en cambio Cyborg tenga más segundos en pantalla, posiblemente para relacionar su origen con la Madre Caja y por tanto con Apokolips y Darkseid. Y en cuanto al de Flash… no hay por dónde cogerlo. Parece que Zack Snyder hubiera hecho venir a Ezra Miller al set de rodaje sin avisarle, vestido con su propia ropa y sin caracterizar. Imposible ver a Barry Allen...

Pero todavía más hardcore es lo que yo llamo el “momento Injustice” de la película. Sabréis a qué me refiero; la tan comentada visión apocalíptica en la que Batman va con look guerrillero y termina apresado por Superman. Los que vimos todos los trailers prácticamente habíamos visto la escena completa, solo que Superman se muestra mucho más cruel, los Parademonios se ven mucho más claramente, y Batman termina muriendo a manos de Superman como lo hacía el Joker en el cómic, después de que Superman le diga que “ella era mi mundo y tú me la arrebataste”. Pero el auténtico what the fuck viene cuando, después de esta escena, Bruce despierta en la baticueva y recibe la visita fugaz de Flash (con su traje, muy Injustice inspired), para darle una aterradora advertencia:que hace bien en temer a Superman, que Lois Lane es la clave, que la salve, y se lamenta de haber llegado demasiado pronto.

Este pegote de escena no aporta absolutamente nada a la trama salvo un mar de dudas. ¿A cuento de qué ha venido la visión de Bruce? ¿Ha sido un sueño? ¿Algo inducido? ¿Y por quién? Demasiado elaborado para serlo. Elementos como el ejército de Superman, la conexión con Apokolips o la importancia de Lois Lane son muy concretos para ser producto de la fantasía del murciélago. Y la posterior visita de Flash solo suscita todavía más cuestiones. ¿De dónde viene ese Flash? Si es el Flash del futuro para advertir a Bruce de que Superman es un peligro, amigos, ESTAMOS JODIDOS. No quiero un Superman que viva en equilibrio sobre la cuerda floja y al que solo Lois Lane separe de convertirse en un villano. Injustice es una tierra alternativa, no la línea de continuidad de Superman. Solo es uno de los múltiples escenarios del multiverso DC. Tal vez Flash se haya equivocado de receptor del mensaje y no fuera ese Bruce ni esa Tierra a donde quería ir, porque si lo que insinúa esa visita es que el Superman del DCEU es potencialmente el Superman de Injustice… mal vamos. Muy, pero que muy mal. Aunque también puede ser que toda esa escena (que, insisto, podríamos eliminar por completo y no tendría ningún tipo de impacto en la película) solo sea una excusa para meter una escenita a lo Injustice, porque en WB saben que a la gente le gusta Injustice. Proceda o no. 

Para terminar, una reflexión. 

Batman v Superman no es una película sencilla. Ni al uso. No solo se aleja del “tono Marvel”, sino que incluso se aproxima más al de Watchmen que al de Man of Steel. Crudeza, melancolía, violencia, amargura, miedo… Sentimientos muy humanos que rara vez tienen cabida en un género como el de superhéroes, y que convierten esta historia en algo arriesgado y transgresor. En mi opinión, en algo demasiado arriesgado y transgresor en algunos aspectos, mientras que en otros continúa anclada a alguno de los puros clichés del cómic.

Lo mejor, un aspecto visual y técnico absolutamente maravilloso con una fotografía impecable, aunque peca de usar en exceso una atmósfera oscura y lluviosa. Una banda sonora que engrandece la de la anterior película y brinda momentos emotivos junto con otros muy intensos y rockeros, además del gran momentazo final“This is my world” que, en fusión con la imagen que acompaña, se convierte en una escena inolvidable. Y también el tempo y el montaje, en especial en su primera mitad, todo perfectamente narrado y conducido. 

Lo peor, encontrarnos a un Superman que no parece haber evolucionado nada desde Man of Steel. Terminó la anterior película con él aceptando ser Superman y en ésta esperábamos verlo comportarse como tal, pero como decía yo he visto más a un Dr. Manhattan y a un héroe romántico que a un Superman cercano como el de los cómics. También la improcedente escena “Injustice”, que te deja tantas y tan preocupantes preguntas que, si por mí fuera, estaría fuera del metraje. Y sobre todo, el tener que volver a esperar a otra película para que la historia continúe. La Liga está a la vuelta de la esquina y Superman está “muerto”. ¿Cuánto tiempo lo tendremos fuera de pantalla? Habrá que esperar. 

Con todo, está claro que Batman v Supermanconsigue abrir con éxito la puerta para un universo compartido que ya está ahí, presentando personajes y consolidándolos de cara al futuro del universo DC. Un universo DC quizá mucho más oscuro de lo que me había imaginado, mucho más amargo de lo que me habría gustado, pero con todos los elementos necesarios para desarrollarse a medio plazo. No lo negaré, la película adquiere matices nuevos y mejores cuando la vuelves a ver, y seguro que aun mejorará con sucesivos visionados, pero no me ha tocado el corazón como sí hicieron otras. Le sobra Watchmen y le falta DC. Pero estoy convencido de que, con el tiempo, quedará como una suerte de lo que fue El Imperio Contraataca en el universo Star Wars, el necesario episodio más trágico y oscuro de una saga que terminará con el triunfo de la luz. No espero menos de un universo en el que existe Superman.

Sakbeat.

martes, 23 de octubre de 2012

Cyber-socialistas que piensan que tendrán libertad y 3G en el régimen, son mi paradoja favorita, muchachos...


Es común pensar en los sorprendentes contrastes que tiene el mundo, en las cosas que, aunque son diametralmente opuestas, coexisten en un mismo ambiente sin pelearse: policías y narcos en la misma nómina, reguetoneros y “mirreyes” gritando juntos en un juego del América, machos y “no-tan-machos” cantando en un concierto de Juan Gabriel, etcétera.
Siguiendo este orden de ideas, llevo rato con una idea en la cabeza, que conforme veo las noticias y las cosas que pasan se me fija un poco más. Y esa idea es que esta generación vive en dos mundos diferentes al mismo tiempo o, más bien, dos versiones de la realidad, que nunca se tocan, que de hecho no quieren tocarse, porque una le produce asco a la otra y viceversa. Me explico.
En una cara de la moneda, un señor se avienta desde la estratósfera para demostrar… (inserte aquí lo que sea) en un proyecto que costó 50 millones de euros. Cincuentapinchesmillones. ¿Sabe usted para qué alcanza con 50 millones? Es equivalente a toda la inversión de educación de Tamaulipas… o a la ayuda económica ofrecida por EU a Siria. Así es, todo este dineral para aventar a un fulano desde muy altote para que cayera en un llano y ya, no pasara nada.
En esta misma cara de la moneda, el debate presidencial de una de las principales potencias del mundo (tú sabes quién eres) se centra en la posible cancelación del programa Plaza Sésamo, en lugar de los bombardeos por aviones no tripulados y una asistencia médica peor que la del IMSS… bueh, casi.
Estas manifestaciones son tremendamente celebradas y ocupan las primeras planas de todos los periódicos, los “likes” de todos los muros y los comentarios de todas las redes sociales. Sólo hace falta ver las noticias más leídas de cualquier periódico online y veremos “Anahí enseña una chichi por accidente” o “Justin Bieber vomita en el escenario”, puro “periodismo de altura”, pues.
Los que no gozan de tanto eco son esos casos aburridos, donde las luchas duran mucho y la justicia nomás no triunfa, y menos en medios nuevos para los que no existe regulación alguna, y por lo tanto no hay mucha justicia qué hacer.
Hablo de los blogueros, tuiteros y gente común que, por expresar su opinión en un medio electrónico (repito: medio electrónico) han sido víctimas de torturas, amenazas, calumnias, persecuciones y hasta violencia extrema. Sí, así de ridículo como suena. Les presento algunos casos.
Uno de los más sonados es el de la bloguera cubana Yoani Sánchez, quien fue capturada por agentes que nunca se identificaron y tampoco traían una orden de arresto. Yoani estuvo más de 30 horas en una celda sin probar bocado ni tomar agua, todo para evitar que asistiera al juicio de Ángel Carromero, acusado de homicidio imprudente por la muerte del líder opositor Oswaldo Payá (un saludo a los cyber-socialistas que piensan que tendrán libertad y 3G en el régimen, son mi paradoja favorita, muchachos).
Después está el caso de Anonymous-Assange. Es de todos conocida la saga del James Bond de la información clasificada, pero lo que no lo es tanto es que los anónimos enmascarados decidieron dejar de respaldar a Wikileaks, argumentando que “se ha vuelto el show de Julian Assange”, con eso de que ahora la página pone un video de Obama en el que piden suspender la persecución del guapo líder, y no se puede entrar si no se recomienda o da “like”.
Por lo general, los Anonymous me parecen un poco exagerados en sus declaraciones, pero temo que esta vez estoy de acuerdo: sí, hay persecución del líder, pero desde el momento en que recibe a Lady Gaga, me suena más a Oprah que a Orson Welles.
Por último, el más triste de todos, el de la niña de 14 años a la que el régimen talibán dio un disparo porque escribió en su blog acerca de ir al escuela. Malala ya era conocida en el extranjero por su blog en urdú de la página web de la BBC desde 2009, cuando con apenas 11 años denunciaba los actos de violencia cometidos por los talibanes que incendiaban escuelas para niñas y asesinaban a sus opositores en el valle del Swat.
Aunque parezca cosa de película, así es. Vivimos en un mundo en donde la gente es arrestada, perseguida o baleada por decir lo que la prensa no dice.
Pero bueno, si somos lo que leemos, me temo que somos el trasero de Kim Kardashian...


Kim Kardashian


viernes, 12 de octubre de 2012

The Child Of Lov - Heal




 Heal (Feat. Damon Albarn) – Child of Lov 

Una de las cosas que dan gusto cuando nos acordamos de ellas es el misterio. No saber qué o quién está detrás de un proyecto musical es algo que extraño. No por aquello de la ignorancia sino por respeto a quien lo hace. Por alguna razón, si son famosos y prefieren que no se sepa, alguna buena razón han de tener.
Es el caso de Child Of Lov. Se sabe que en su disco hay colaboraciones con DOOM, Thundercat y Damon Albarn quien de hecho, es el creador de la línea de bajo de esta canción y les presentamos el vídeo. Atlanta, todo es en Atlanta...

Recomendable...

sábado, 6 de octubre de 2012

Activistas, Revolucionarios 2.0 y otros “ingenuotes”...


Y así, con la llegada del internet y el “boom” de las redes sociales, o comunidades virtuales, término que considero más apropiado, fuimos apagando nuestras voces, nos convencimos de que con un post, un tuit o un estatus ayudamos a cambiar nuestra sociedad.
Peleamos por nuestras causas desde el confort del sofá de nuestra sala familiar o la silla de oficina. Los escenarios de la manifestación ahora son otros. Abandonamos las avenidas y parques que invadían nuestros indignados padres y abuelos, y los cambiamos por un teclado luminoso y una pantalla de doce a quince pulgadas. Desde ahí, desde esa diminuta placita de LCD, pretendemos cambiar nuestro entorno y defender todo aquello en lo que creemos.
Cambiamos las calles por timelines de Twitter, las paredes de los palacios de gobierno por muros de Facebook, reemplazamos las pancartas con tuits, los altavoces con podcasts, las cacerolas con cuentas de FlipZu y las latas de pintura en aerosol por un cursor. Nos convencimos de que defender nuestra causa con un reply es suficiente, de que enviar una cadena de BlackBerry nos liberará de otra. Cuando cerramos la laptop damos por cerrada la lucha… hemos cumplido como ciudadanos virtuales.
Hay que reconocer que el cambio empieza por la mentalidad, y algunos tuits, estatus de Facebook, fotos y columnas en blogger y Tumblr, son síntomas de un cambio de línea de pensamiento. Quizá es tan solo un porcentaje ínfimo de las manifestaciones de expresión en las comunidades virtuales, pero, el árbol cuando es semilla también se ve muy pequeño.
Aún así, la famosa “Primavera Arabe” no se cultivó en timelines ni en los servidores de Google o Amazon, se cultivó y cosechó en calles, mercados y plazas polvorientas; las redes sociales tan solo fueron un medio para aglomerarse, para ponerse de acuerdo y levantar la mirada del monitor o la pantalla del smartphone y salir a la luz del sol.
Por estas latitudes vivimos el “Invierno Latino”, cómodamente refugiados al calor de las baterías de nuestras computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes, abrigando nuestra conciencia con una bufanda tejida con miles de millones de caracteres. No nos hemos aburrido del rostro de un dictador paternal porque, quien de verdad dicta y manda nos cambia ese rostro cada 4 o 6 años. Y así, con cada cambio de presidente, pero no de gobierno, renace ingenuamente la esperanza, que tiene más vidas que Fidel Castro.
Lo que a mí más me divierte y entretiene de todo esto, es que en el Twitter, por ejemplo, medio al que yo veo como un juguete interactivo, la mayoría son aquellos que lejos de luchar por causas nobles o de trascendencia social, defienden a capa y espada a ese artista que jamás les daría un centavo si los viera tirados en la calle pidiendo limosna, los que pelean por que alguien dijo algo inadecuado sobre su consola de videojuegos, los que maldicen por defender el honor de un equipo de fútbol que jamás pondrá un pie en su país o peor aún, los que jamás han puesto el culo en una butaca del estadio que para ellos es sagrado. Lloran la muerte por sobredosis de millonarios drogadictos, cuando a algunas horas de su casa seguramente hay un niño padeciendo la más desgraciada de las muertes a manos del hambre. Piden respeto para gente célebre que no se respetó a si misma ni a su familia. Se indignan cuando se “falta el respeto” a grandes sabios e innovadores, que no les darían gratis ni la hora. Esos que a falta de realización y logros personales alimentan su ego del éxito ajeno. Esos, tan pobres, que solo ídolos tienen.

“Twitter, facebook y Televisa son armas de distracción masiva” dice un tuit que leí alguna vez. Yo lo llevaría más lejos: Internet, que aglomera todos los medios que antes conocimos, T.V., cine, radio e impresos, es la verdadera arma de distracción masiva...



martes, 17 de mayo de 2011

Volver al futuro, el triunfo de la imaginación.

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Cuando en 1985 se estrenó ‘Volver al futuro’, el crítico Roger Ebert (que jamás, pese a que le nombre, me ha parecido un crítico de cabecera) afirmaba que esta película tenia reminiscencias del cine clásico y, concretamente, del cine de Frank Capra, con su insuperable ‘¡Qué bello es vivir!’ como ejemplo máximo. No andaba desencaminado este hombre, por mucho que pueda parecer hilar muy fino. Salvando las distancias, Zemeckis, que en los años ochenta se encontraba en estado de gracia, podría ser uno de los (remozados) herederos de cierta concepción del cine clásico y de ciertos narradores americanos, aunque el viaje nostálgico-aventurero de Marty McFly dista mucho de la agonía existencialista de un George Bailey encerrado en la mentira rooseveltiana.
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Tomamos ‘Camino a la perdición’ como un ejemplo de intento de gran obra estética, que se quedaba a medio camino de casi todo. Y hoy hablamos de una película de aventuras sin más pretensión que provocar un placer máximo al espectador, en forma de diversión y emoción sin tregua. Mientras la primera será recordada con más respeto por parte de los espectadores, sin lugar a dudas porque representa un cine más “serio”, mas “dramático”, más “importante“; la segunda será considerada de inferior rango por el mero hecho de su propio carácter juvenil, cuando en realidad es de muy superior rango a aquélla, ya que consigue todo lo que se propone, y es un alarde de puro ingenio y un triunfo de la imaginación.

Para quien piensa que es un buscador y ya...


En vista de mi ociosidad les traígo algo interesante de Google, son cosas que no pensabas que hacía Google y que no te imaginabas que hacía pero que ahora las sabrás y te darás cuenta que no todo es texto y simples imágenes.
1. Detección de Rostros.
Así es Google en su sección de imágenes tiene la cualidad de no sólo buscar una imagen dado el nombre de lo que tu le pusiste que buscara, si no también puedes buscar eso mismo pero con rostros, escribes lo que buscas, le das Enter y aparecen imágenes, pero si buscas rostros, en la barra de direcciones al final de la dirección añades éste simple código: &imgtype=face y y le vuelves a dar enter y verás la diferencia. 
2. Encontrar Archivos específicos.
Con esto puedes encontrar archivos ppt, pps, doc, pdf, jpg, xls, el que quieran, tan sencillo como escribir la palabra de lo que buscan entre comillas y luego el comando: filetype:pdf Por ejemplo: "Publicidad comercial" fitype:doc Con esto verán la diferencia entre sólo encontrar un tema en la red a encontrar un trabajo ya hecho o información diferente en la red.
3. Páginas Viejas.
En efecto como su título lo dice son páginas viejas, si hace meses viste una página web y ahora ya no está, no hay problema, Google te permite verla ya que maneja una memoria caché con versiones viejas y páginas que ya no existen, es muy simple, es cuestión de poner en la barra de búsqueda cache:joecartoon.com y Enter; entonces aparecerán todas páginas relacionadas con la que buscas e inclusive esa misma página, como tip extra esto funciona también cuando en algunas compañías usan algún proxy para bloquear determinadas páginas, la buscan como cache y también funciona XD
4. Laboratorio de Google.
Si, como lo leyeron, es un pequeño laboratorio ubicado en ést url:
http://labs.google.com/sets
Aquí pueden encontrar una serie de cajas de texto, aquí la dinámica es muy sencilla, ustedes ponen 3 o 4 palabras relacionadas entre sí y Google completará el set por ustedes, por ejemplo si buscan una lista de páginas que vendan host o publicidad o temas de algún interés, hospitales, universidades, empresas del mismo rubro, etc, el motor buscará las demás por ustedes sin necesidad de hacer varias búsquedas, es un motor un poco más complicado de lo que se ve, obviamente tiene su lógica, pero conforme lo vas usando vas entendiendo mejor cómo se usa y en qué te puede ayudar mejor.
5. Calculadora Google.
Claaaaaaaro que si, no podía faltar esto en Google ésta básica función, una calculadora; desde una suma hasta matemáticas avanzadas, sólo les explicaré las funciones básicas, para las demás les dejo un Link de una página en inglés donde se explican las demás para los que si usan matemáticas más avanzadas; ok comencemos..
Suma: 30+50+76534.78+1237865
Resta: 4067523-239224
División: 87623409/6454
Exponente: 5^7 ó 5**7
Porcentaje: 15% de 87000
Raíz Cuadrada: sqrt(80)
Ejemplo: 345+76523-4654*30/4
Sencillo no? sólo recuerden no poner espacios ni el símboo de "=".

6. Comparar Qué es mejor.
En este es algo sencillo es buscar qué es mejor, así de fácil, por ejemplo qué es mejor que Metallica,(yo creo que todo) qué es mejor que winamp, qué libro es mejor que otro, cosas por el estilo, es bueno si quieres encontrar cosas nuevas y alternas a lo de siempre, les pongo un ejemplo práctico:
En la barra de direcciones poner la expresión: better than metallica y con esto desplegaran 1, 310 mil páginas que te ofrecen algo mejor que ese grupo, otro ejemplo es un programa: better than windows media player y esto te da como resultado 19 millones de páginas que te pueden resolver qué es mejor que WMP, así pueden jugar con esa expresión y buscar qué es mejor de lo que deseen. Otro truco similar es usar la expresiones "similar to" o "sounds like" por ejemplo: sounds like korn te da 610 mil resultados de páginas que te ofrecen un resultado de algo que suene como Korn, útil para encontrar nueva música o grupos nuevos que jamás te imaginarías que existen.

7. Google como tu Napster personal.
En efecto es hacer de google tu propio buscador de música, no es tan dificil, deben poner un código que busca en las listas de servidores con sistema apache, he aquí el código: -inurl:(htm|html|php) intitle:"index of" +"last modified" +
"parent directory" +description +size +(wma|mp3) "palabra clave"
Se vé un poco complicado, pero lo único que deben aprender es que donde dice palabra clave ponen el nombre de cualquier grupo que anden buscando y saldran los resultados ya sea en mp3 o wma yo en lo personal quito eso de wma, es muy mala calidad, pongo un ejemplo de un grupo llamado Stone Temple Pilots observen como sólo cambie la "palabraclave" por el nombre del grupo y quité la barra y las letras de wma para que sólo buscara en mp3, aprenderse el código puede ser de hueva, pero copiarlo y pegarlo modificando únicamente esos detalles es excelente, así pueden encontrar muchas cosas sin necesidad de tener un programa P2P.
8. Búsqueda por Dominio o país.
Es otra cosa que poca gente sabe, la mayoría es de los que teclea en la barra de búsqueda lo que quiere y se pone a buscar link por link hasta que da con lo que necesita, bueno pues esto les ahorrará tiempo y servirá para que su búsqueda sea más eficiente con lo que necesitan encontrar, lo único que hay que hacer es poner la siguiente expresión: site:gob reglamento  donde gob es el tipo de página, así si buscan específicamente algo en una página de gobierno se limitará e eso o si buscan en páginas de un país en específico la usan así: site:mex museos en donde mex es el país donde queremos encontrar museos, así podemos intentar con cualquier cosa que queramos buscar sin perder tiempo en ver links que no cumplen con nuestra necesidad.
9.El uso de Boleans o boleanas AND y OR.
Esto es un poco más complicado, pero lo haré entender de la manera más simple posible, alguna veces queremos buscar más de una cosa en google, pero tenemos opciones, como buscar una aerolínea, buscar determinado destino, buscar cierto tipo de comida u otras cosas; el término AND dará como resultado todo aquello que contenga esas dos palabras, por ejemplo: sushi AND yakimeshi todo lo que aparezca contendrá sushi y yakimeshi en cambio el término OR: sushi OR yakimeshi dará como resultado páginas que contengan o sushi o yakimeshi, es importante que los términos boleanos los pongas en MAYUSCULAS, de lo contrario google no las reconocerá, con tiempo y práctica verán lo sencillo y útil que resultan estos comandos.

10. Buscando por Rango.
Por último veremos la búsqueda de cosas que necesitemos dependiendo de nuestras necesidades monetarias o queremos encontrar objetos de determinada época o modelos de autos entre un año y otro, etc, entonces para ésto usaremos  2 simples puntos (..) así de fácil, por ejemplo: computadoras 1998..2008 otro ejemplo seria en precio: zapatos $300..$500 entonces veran zapatos de entre 300 y 500 pesos, esto es cuestión de que lo adecuen a sus necesidades y le pongo un poco de imaginación y les podrá facilitar más aún sus búsquedas.

Y así podremos encontrar mucho más cosas que Google puede hacer, pero yo sólo traje las más útiles, existen algunas más pero sólo aplican para gringos o funcionan sólo en inglés, como sea espero que les sea de utilidad y que les haga mas fácil su vida, cualquier duda, comentario y mentadas, aquí por favor!, Sale eso es todo.


sábado, 7 de mayo de 2011

Descubren que los usuarios de Twitter son más cultos que los de Facebook

Según un estudio llevado a cabo por Edison Research y Arbitron Internet realizado en los Estados Unidos, se dejó en claro que los usuarios de la red social Twitter tienen mayor nivel económico y más preparación académica que aquellos que utilizan Facebook.

La guerra entres estas dos redes se hace sentir y más aún cuando hay estadísticas de por medio. Por un lado los usuarios de Facebook se estancaron en 500 millones mientras que Twitter hoy alcanza los 175 millones en pocos meses de inauguración. Se estima que a fin de año llegará a los 200 millones. En la Argentina utilizan Facebook casi 11 millones de personas, en tanto ya hay medio millón de twitteros y van por más.

Los expertos aseguran que el 30% de los usuarios de Twitter terminaron sus estudios universitarios, superando la media estadounidense, que se ubica en sólo el 19%. Además, agrega el estudio, el 16% de los twitteros tienen algún tipo de máster, mientras que sólo el 8% de la población se ubica en ese escalón. Este número se ve más reducido en otras redes, incluyendo a Facebook.

También salió a la luz que el 34% de los usuarios estadounidenses de redes sociales accede al servicio desde su equipo celular. En tanto, los seguidores de Twitter superan ese límite llegando al 63%.