Después de haberla visto ya dos veces, de mucha conversación sobre ella y de un prudencial tiempo de reflexión, Batman v Superman: Dawn of Justice está muy clara para mí.... Seguro que en posteriores visionados podré sacarle nuevos matices, quizá descubrir algún easter egg del que no me he percatado, pero mi percepción de la película ya es sólida y mi opinión hacia ella está formada.
Un primer vistazo no exento de cierta responsabilidad, de una tremenda presión autoimpuesta y de una indescriptible sensación de que la película debía ser algo grande. Tenía que serlo.
Antes de verla por primera vez, Batman v Superman ya existía en mi cabeza. De retales de lo que sabíamos, de lo que intuíamos y de lo que yo mismo esperaba o creía que iba a ocurrir, mi mente (y seguro que también mi corazón) había rellenado huecos y había dado forma a un “Sak's Cut” de la película... Algo que solo existía para mí, y que obviamente poco parecido con la realidad iba a tener. Posiblemente el hecho de encontrar una película tan diferente a todo lo que había imaginado, con un tono tan particular y una atmósfera casi melodramática, consiguieron que mi idea de Batman v Superman se hiciera pedazos y que la auténtica película pisoteara sus restos mientras entraba en mi cerebro como un grupo de fuerzas especiales entraría en una casa llena de criminales...
Una experiencia que, no lo voy a negar, fue extrema. Me costaba digerir muchas de las cosas que estaba viendo. De cosas que estaba sintiendo... Las emociones, las personalidades de los personajes, sus relaciones, sus motivaciones…Mis ideas preconcebidas iban siendo sustituidas por la verdad creada por Zack Snyder, y tras dos horas y media de “deconstrucción mental” (por no decir directamente de mindfuck), Batman v Superman estaba marcada en mis neuronas como Batman marca a los malhechores. Mi idea de lo que la película iba a ser ya no era compatible con lo que en realidad era. Y la realidad, si algo tiene, es que a veces duele. Como una bofetada. Como el primer azote a un recién nacido. Pero tras el azote, ese recién nacido llena de aire sus pulmones por primera vez y estalla en llanto. Es solo un breve instante de dolor para aprender algo tan necesario como es respirar.
Batman v Superman es, ante todo, un ejercicio de cine sublime. Técnicamente superior a cualquier otra película de superhéroes anterior, con una fotografía en la que casi cada plano es un lienzo y una iluminación digna de todo elogio. La secuencia de apertura que narra el origen de Batman no puede hacerse mejor, y personalmente me dejó tan impresionado que muy poco podía sorprenderme después de eso. Una banda sonora insertada de forma brillante, fusionada con imágenes casi mudas en las que vemos cómo un niño que lo pierde todo, se convierte en Batman. Poesía en movimiento.
Tras esto, a modo de flashback y con un cierto toque documental (ese rótulo de “METROPOLIS – EL MUNDO CONOCE A SUPERMAN”), asistimos aposiblemente la mejor escena de la película: la batalla de Metropolis desde la perspectiva de Bruce Wayne, o lo que es lo mismo, el origen del miedo de Batman hacia ese alienígena de poder divino caído del cielo. Con una carga emocional terrible, la escena es intensa, emocionante, con un Ben Affleck inmenso y un innegable paralelismo con desastres reales como el del 11 de Septiembre, que no hacen sino convertir la escena en algo más cercano, real y dramático.
Pero tras este inicio centrado en presentarnos a Batman, o mejor dicho a su alter ego, comenzamos a ver cómo es Superman 18 meses después de El Hombre de Acero. Un Superman que, siempre velando por la seguridad de la mujer que quiere (una Lois que, como en El Hombre de Acero, vuelve a ser el hilo conductor de la historia de Superman), interviene contra un dictador africano provocando que después haya represalias contra los aldeanos. Hay muertos, y el mundo comienza a plantearse en ese momento si Superman está actuando demasiado unilateralmente, sin responder ante nadie, y si sus acciones no están teniendo quizá demasiadas repercusiones. ¿Debe Superman hacer “cosas de Superman” solo porque puede, o ha de plantearse lo que debe o no hacer? En cualquier caso, queda claro desde el principio que Lois es la conexión de este Superman con la humanidad, y que ese Clark Kent que llega a casa con flores y bolsas de compras es la parte humana del personaje.
La trama continúa con un claro estilo Chris Terrio, tejiéndose una telaraña de personajes involucrados en un misterio que Bruce y Alfred intentan desentrañar. Portentoso Jeremy Irons como Alfred, el mejor acierto del nuevo casting, cargado de frases intensas y de las únicas cuñas de humor de las que goza la película.
Todo esto lleva la trama de la película a la necesaria aparición de la kryptonita, roca kryptoniana formada durante la terraformación cuyas consecuencias sobre las células de Superman y los suyos son descubiertas por Lex Luthor. Lex Luthor… Qué decir de esta versión del villano por excelencia de Superman. No puedo criticar la interpretación de Jesse Eisenberg, porque es justo lo que me esperaba encontrar y es como actúa este chico siempre que lo he visto. Un punto de histrionismo, mucho tic, en esencia un personaje que te pone nervioso, y con dos actitudes muy diferenciadas en la película. Por un lado, al principio nos brinda un Lex que, siempre sin despojarse de esa personalidad insufrible, sí recuerda al mejor Luthor de los cómics, maquiavélico, brillante, capaz de urdir un plan maestro en el que las vidas humanas no tienen ningún valor para él pero del que logra salir completamente limpio de culpa. Para mí las motivaciones de este Lex para odiar a Superman no son las adecuadas (el trauma de su padre alcohólico y abusador no me parece suficiente), ypor desgracia el personaje se desdibuja y termina por convertirse en un moderno doctor Frankenstein que crea una criatura incontrolable por razones que no puedo tragarme, y con consecuencias que me parecen del todo desproporcionadas. Es, en esencia, como si hubieran querido amalgamar el mejor Luthorbyrneano con el genial Joker de Heath Ledger en The Dark Knight, creando un personaje tridimensional, sí, pero con dos comportamientos como agua y aceite... No se puede ser un genio planificador y un agente del caos. No puedes ser un manipulador en las sombras y un villano de opereta que se expone al mundo. En ese sentido, para mí el personaje falla.
Volviendo a la trama, todo continúa con pulso firme de cirujano y un tempo perfecto (lento, pero el necesario) hasta el que, en mi opinión, es el punto de inflexión de la película: la explosión del Capitolio. El colofón del plan de Lex Luthor para hacer parecer a Superman un peligro a los ojos del mundo, es también la conclusión de la parte más realista de la película, y el momento en el que la pelea entre Superman y Batman y todo lo que viene después, se precipita. Bellísima la imagen de Superman entre las llamas de la explosión, el rostro de Cavill reflejando una serena decepción, como si pensara: "creo que la cagué”. Pero… una vez más, no puedo evitar la impresión de ver a un Superman muy desconectado de la humanidad. Hastiado, quizá quemado porque por más que se esfuerce por hacer el bien, parece que nunca llueva a gusto de todos. Pero si algo negativo podemos achacarle al Superman de esta película, aparte de su parquedad de palabras, es un marcado hieratismo cuando lleva el traje, que contrasta con su gran humanidad e idealismo cuando es el Clark Kent periodista y, sobre todo, el Clark Kent enamorado de Lois Lane. Este Superman salva a personas en la película, sí, pero nunca lo vemos cercano, ni accesible. Lo vemos un dios entre los hombres. No veo a un Superman haciendo rescates, veo a un dios obrando milagros. Y no dudo que esto es precisamente lo que querían mostrarnos, esa idea de que Superman es un ser casi divino en la Tierra y Clark Kent su parte humana, pero por momentos el personaje queda casi transformado en una suerte de Dr. Manhattan de Watchmen. Quizá acertadamente, ya que toda la película bebe de un marcado tono y estilo de aquel film también de Snyder.
Pero antes de pasar al último acto, hablemos del personaje que aun no hemos tocado: Batman. Supongo que los fans del murciélago habrán despejado sus dudas acerca de si Ben Affleck sería o no un buen Batman. Si es mejor o peor que Bale o Keaton, será una cuestión de gustos personales, pero mi percepción de Batffleck ha sido muy buena. Como Bruce Wayne compone un personaje multifacético, desde su primera escena en Metropolis en la que demuestra que es todo un héroe aun sin la capucha, hasta el Bruce más quemado con el mundo y decidido a acabar con Superman, pasando por el playboy con un punto divertido que acude a fiestas y flirtea con Diana Prince, de la que luego hablaremos. Y como Batman… bueno, como Batman, el traje y el CGI hacen el resto. La presencia física de Affleck está fuera de toda discusión, y este Batman se mueve de maravilla. Ahora bien, aunque me gusta la potencia física y la contundencia de sus peleas, no me gusta que este Batman mate sin contemplaciones. No sé si esto es algo que decepcionará a los fans puristas o si lo pasarán por alto, pero señores, este Batman tiene un buenbody count en la película, se los aseguro.
Y ahora vamos al meollo. El versus.
Desde el principio de la producción, siempre nos han vendido Batman v Superman como una lucha de ideales. Negro y azul. El día contra la noche. El hijo de Krypton contra el murciélago de Gotham.Clark Kent conoce de las actividades del justiciero de Gotham y hasta le da un ultimátum como Superman, con lo que la tensión entre ambos es evidente. Pero a la postre, el tan esperado combate entre Superman y Batman (a todas luces espectacular, eso por descontado), no termina siendo un choque de ideales, sino que está contaminado por algo tan simple como el secuestro de la madre de Clark. De no ser por ello, posiblemente Superman jamás habría ido a por Batman, y menos con intención de derribarlo o mucho menos aún de matarlo. Así que al final no es una pelea entre dos héroes con formas diferentes de entender la justicia, sino el resultado de la manipulación de Lex Luthor y de la poca capacidad de este Batman de escuchar antes de atacar.
Respecto al combate, es puro espectáculo. No negaré que la paliza que recibe Superman es dolorosa por la parte que me toca, y que no creo que sea justo para nadie que sea el kryptoniano el que pierda un combate que debería haber terminado en tablas... Podríamos justificar que, en realidad, Superman no quiere matar a Batman. Ni siquiera aunque su madre esté en juego. Pero lo cierto es que el hombre de acero cae dos veces en la misma trampa de la granada de kryptonita, recibe palos hasta en el permiso de conducir, y le parten un lavabo en la cabeza como en una pelea entre borrachos en un bar. No es un combate con honor, ni con equidad. Es una paliza guarra con un claro vencedor.
Respecto al motivo por el que Batman no mata a Superman en ese mismo instante solo porque éste pronuncie el nombre “Martha”, no negaré que me pareció una tontería. ¿Como tu mamá y la mía se llaman igual, ya no puedo matarte? En esencia la escena nos dice eso, aunque podemos ir más allá y entender entre líneas que Batman comprende que Superman no es un alienígena, sino un hombre. Pero esto se me desmorona porque, en el momento previo a casi atravesarle con la lanza de kryptonita, Batman lleva a Superman a rastras mientras le dice “seguro que tus padres te decían que eras especial”, así que al bueno de Bruce ya se le había pasado por la cabeza que Superman se hubiera criado como un hombre antes de que le llegue la confirmación de que el alienígena tiene mamá.
Sea como sea, desde ese momento de la película dejamos el versus de lado y pasamos al último acto, al del “todos contra Doomsday”. Habiendo perdido el juego que él mismo había ideado, este nuevo Lex saca su faceta más incomprensible y libera al monstruo que ha creado y que no puede controlar, y que de hecho lo primero que hace cuando emerge de su crisálida es intentar matarlo. Algo que impide el propio Superman comenzando así un largo combate en el que el CGI es el auténtico protagonista, y durante el cual encontramos algunos momentos que, personalmente, me sobran, como por ejemplo la explosión de los misiles y el momento “Superman disecado”, que de tan puro cómic que es, queda hasta raro metido en la película y se convierte casi en un anticlímax.
Del aspecto de Doomsday no puedo decir demasiado. Conforme va evolucionando va pareciéndose más al del cómic, aunque nunca dejas de tener la sensación de estar viendo al fruto de una noche de pasión entre Abominación y un orco de El señor de los anillos pasado de esteroides. No obstante, Doomsday funciona como elemento destructivo irracional e imparable, licencias aparte.
Es en esta parte de la batalla final donde hace su aparición Wonder Woman, que no Diana Prince, la cual ha ido teniendo varias escenas durante la película compartiendo plano con Bruce Wayne brindándonos escenas muy a lo James Bond, en las que Gal Gadot se nos presenta casi como una sexy y enigmática femme fatal. Como Wonder Woman, hay que admitir que la chica convence.Más allá de la orgía CGI, Gal se mueve bien y su expresividad es más que correcta. Hay momentos en los que la vemos disfrutar con la batalla, algo muy en consonancia con una guerrera como Wonder Woman. Me ha convencido, aunque no diría tanto como que se roba la película, como muchos han afirmado. No creo que haya sido una sorpresa ni para bien ni para mal, y por lo que hemos visto en los trailers es justo la Wonder Woman que esperábamos ver. Lo peor es que la sorpresa de ver a la Trinidad junta por primera vez queda arruinada por aquel tráiler 2 que cada vez se antoja más improcedente. Con todo, el poderío visual que irradia esta imagen, está fuera de toda duda. Es más que una imagen, es un icono.
Y llegamos al épico final. El momento en el que la banda sonora, omnipresente en toda la película y fusionada a la perfección con las imágenes, se convierte en protagonista del momento más bello del film, y del único con el que (en mi segundo visionado mucho más inmersivo) me he emocionado:
“Este es mi mundo… TÚ eres mi mundo”.
Con esta frase a Lois, este Superman pone de manifiesto quién es. Un dios entre los hombres, pero en definitiva un ser anclado a la humanidad por algo tan puro como el amor. Amor por su madre, por la que es capaz de postrarse ante su enemigo y comportarse como un niño atemorizado. Pero sobre todo amor por su pareja, por la que no duda en dar su vida para acabar con la del monstruo que podría matarla. Podemos extraer muchas lecturas de ese último acto de noble sacrificio de Superman, estéticamente hermosísimo y con una carga emocional tremenda. Pero yo les planteo una pregunta: ¿da Superman su vida por la humanidad, o solo por Lois? ¿Es su sacrificio el acto de un héroe que muere por su mundo, o lo que haría cualquier hombre enamorado? Ahí lo dejo…
Tras la muerte de Superman, durante un par de minutos no estamos en un cine: estamos en un museo en el que cada plano es un cuadro, una obra maestra. La bajada de Superman por parte de Batman (todo un "Descenso de la cruz"), una desconsolada Lois Lane, Wonder Woman sintiendo la pérdida de ese noble guerrero al que apenas acaba de conocer… las imágenes no pueden ser más hermosas, ni más mesiánicas. Una vez más vuelve a darse una vuelta de tuerca a la idea de un Superman divino que muere por nosotros. Una idea que personalmente no me termina de convencer. Cuando Superman murió en los cómics, la gente lloró la pérdida de su héroe. Porque ya era un héroe querido. Aquí, es a través de su muerte cuando se convierte en alguien unánimemente aclamado. Un precio muy caro para inspirar a la gente, pero sin duda algo que encaja dentro del contexto más amargo de esta película.
Y así llegamos a lo que podríamos considerar el epílogo; los funerales de Clark Kent y Superman, presentados a la vez de forma paralela, el primero muy modesto y casi sin asistentes, mientras que el segundo es una ceremonia militar con honores. Precioso el ataúd vacío de Superman contrastando con la sencillez de la caja de madera en la que reposa el cuerpo del chico de Kansas. Pero entre la emoción de este final amargo, no falta un pequeño atisbo a lo que está por venir. Bruce, firmemente decidido a no fallar a Superman en su muerte como le falló en vida (palabras que ponen en relieve cómo ha cambiado la opinión de Batman acerca de Superman), pidiendo a Diana que le ayude a encontrar a los que son como ella para luchar contra lo que está por venir. ¿Y qué está por venir? Pues según apunta Lex Luthor en la prisión, la llegada de “alguien” que, desde las estrellas, ha sabido que “el dios ha muerto”. Una disimulada referencia a Darkseid que los fans de DC captarán enseguida, pero que pasará desapercibida para los no iniciados. En cualquier caso, uno se pregunta cómo Lex sabe lo que está por venir. ¿Quizá por los conocimientos que le mostró la nave kryptoniana en la que se coló como Pedro por su casa?
Y por último, el plano que pretende aliviar el dolor de los fans de Superman: la tierra sobre el ataúd de Clark comienza a levitar igual que la nieve del ártico lo hacía cuando Superman clavaba el puño listo para volar. ¿Superman está muerto? No, claro que no. No del todo, al menos. Esto requerirá mucha explicación en la próxima película (sobre todo en lo que a Clark concierne, porque si bien Superman es un ser de otro planeta y su regreso, aunque extraordinario, podría justificarse... ¿cómo explicar el regreso de entre los muertos del reportero?), pero todo parece que estamos ante un Superman potencialmente inmortal. Una explosión nuclear no acaba con él. Que le atraviesen el corazón, tampoco. En cambio,el cuello del General Zod sigue roto y bien roto, así que está claro que un kryptoniano sí es mortal.¿Es Superman diferente? ¿La exposición al Sol durante 34 años le ha hecho mucho más fuerte? Preguntas que no encontrarán respuesta hasta la Justice League, por lo que una vez más, habrá que esperar a otra película para ver cómo termina la historia.
No quiero olvidarme en este comentario de los easter eggs que aparecen aquí y allá en la película. Hay muchos, pero voy a centrarme en las apariciones de los futuros miembros de la Liga de la Justicia. No es que me guste que los cameos terminen siendo a través de un archivo de vídeo encriptado, pero al ver la película por segunda vez, entiendo que es la mejor forma de presentar que estos otros seres existen, que están por ahí, pero dejando el protagonismo de esta historia a Superman, Batman y Wonder Woman. Decepciona un poco el cameo de Momoa como Aquaman, del que esperaba un poquito más de presencia. Me sorprende que en cambio Cyborg tenga más segundos en pantalla, posiblemente para relacionar su origen con la Madre Caja y por tanto con Apokolips y Darkseid. Y en cuanto al de Flash… no hay por dónde cogerlo. Parece que Zack Snyder hubiera hecho venir a Ezra Miller al set de rodaje sin avisarle, vestido con su propia ropa y sin caracterizar. Imposible ver a Barry Allen...
Pero todavía más hardcore es lo que yo llamo el “momento Injustice” de la película. Sabréis a qué me refiero; la tan comentada visión apocalíptica en la que Batman va con look guerrillero y termina apresado por Superman. Los que vimos todos los trailers prácticamente habíamos visto la escena completa, solo que Superman se muestra mucho más cruel, los Parademonios se ven mucho más claramente, y Batman termina muriendo a manos de Superman como lo hacía el Joker en el cómic, después de que Superman le diga que “ella era mi mundo y tú me la arrebataste”. Pero el auténtico what the fuck viene cuando, después de esta escena, Bruce despierta en la baticueva y recibe la visita fugaz de Flash (con su traje, muy Injustice inspired), para darle una aterradora advertencia:que hace bien en temer a Superman, que Lois Lane es la clave, que la salve, y se lamenta de haber llegado demasiado pronto.
Este pegote de escena no aporta absolutamente nada a la trama salvo un mar de dudas. ¿A cuento de qué ha venido la visión de Bruce? ¿Ha sido un sueño? ¿Algo inducido? ¿Y por quién? Demasiado elaborado para serlo. Elementos como el ejército de Superman, la conexión con Apokolips o la importancia de Lois Lane son muy concretos para ser producto de la fantasía del murciélago. Y la posterior visita de Flash solo suscita todavía más cuestiones. ¿De dónde viene ese Flash? Si es el Flash del futuro para advertir a Bruce de que Superman es un peligro, amigos, ESTAMOS JODIDOS. No quiero un Superman que viva en equilibrio sobre la cuerda floja y al que solo Lois Lane separe de convertirse en un villano. Injustice es una tierra alternativa, no la línea de continuidad de Superman. Solo es uno de los múltiples escenarios del multiverso DC. Tal vez Flash se haya equivocado de receptor del mensaje y no fuera ese Bruce ni esa Tierra a donde quería ir, porque si lo que insinúa esa visita es que el Superman del DCEU es potencialmente el Superman de Injustice… mal vamos. Muy, pero muy mal. Aunque también puede ser que toda esa escena (que, insisto, podríamos eliminar por completo y no tendría ningún tipo de impacto en la película) solo sea una excusa para meter una escenita a lo Injustice, porque en WB saben que a la gente le gusta Injustice. Proceda o no.
Para terminar, una reflexión.
Batman v Superman no es una película sencilla. Ni al uso. No solo se aleja del “tono Marvel”, sino que incluso se aproxima más al de Watchmen que al de Man of Steel. Crudeza, melancolía, violencia, amargura, miedo… Sentimientos muy humanos que rara vez tienen cabida en un género como el de superhéroes, y que convierten esta historia en algo arriesgado y transgresor. En mi opinión, en algo demasiado arriesgado y transgresor en algunos aspectos, mientras que en otros continúa anclada a alguno de los puros clichés del cómic.
Lo mejor, un aspecto visual y técnico absolutamente maravilloso con una fotografía impecable, aunque peca de usar en exceso una atmósfera oscura y lluviosa. Una banda sonora que engrandece la de la anterior película y brinda momentos emotivos junto con otros muy intensos y rockeros, además del gran momentazo final“This is my world” que, en fusión con la imagen que acompaña, se convierte en una escena inolvidable. Y también el tempo y el montaje, en especial en su primera mitad, todo perfectamente narrado y conducido.
Lo peor, encontrarnos a un Superman que no parece haber evolucionado nada desde Man of Steel. Terminó la anterior película con él aceptando ser Superman y en ésta esperábamos verlo comportarse como tal, pero como decía yo he visto más a un Dr. Manhattan y a un héroe romántico que a un Superman cercano como el de los cómics. También la improcedente escena “Injustice”, que te deja tantas y tan preocupantes preguntas que, si por mí fuera, estaría fuera del metraje. Y sobre todo, el tener que volver a esperar a otra película para que la historia continúe. La Liga está a la vuelta de la esquina y Superman está “muerto”. ¿Cuánto tiempo lo tendremos fuera de pantalla? Habrá que esperar.
Con todo, está claro que Batman v Superman consigue abrir con éxito la puerta para un universo compartido que ya está ahí, presentando personajes y consolidándolos de cara al futuro del universo DC. Un universo DC quizá mucho más oscuro de lo que me había imaginado, mucho más amargo de lo que me habría gustado, pero con todos los elementos necesarios para desarrollarse a medio plazo. No lo negaré, la película adquiere matices nuevos y mejores cuando la vuelves a ver, y seguro que aun mejorará con sucesivos visionados, pero no me ha tocado el corazón como sí hicieron otras. Le sobra Watchmen y le falta DC. Pero estoy convencido de que, con el tiempo, quedará como una suerte de lo que fue El Imperio Contraataca en el universo Star Wars, el necesario episodio más trágico y oscuro de una saga que terminará con el triunfo de la luz. No espero menos de un universo en el que existe Superman.
Sakbeat.